La Neptune 4 Pro fue una de las formas más económicas de entrar en Klipper con una impresora FDM rápida y bien equipada. Mantiene un volumen convencional de 225 × 225 × 265 mm, pero añade un sistema de movimiento y refrigeración pensado para imprimir bastante más deprisa que una bedslinger clásica de generaciones anteriores.
Más interesante por su mecánica que por la cifra de velocidad
ELEGOO anuncia hasta 500 mm/s y 20.000 mm/s², con extrusor directo y boquilla de hasta 300 °C. Tom’s Hardware destacó el extrusor, las guías lineales/rodillos metálicos del movimiento, el doble Z sincronizado y el gran módulo de refrigeración. Lo importante no es sostener 500 mm/s en todas las paredes, sino disponer de aceleración y caudal suficientes para recortar tiempos en modelos corrientes sin degradar necesariamente el acabado.

La calidad puede ser muy buena con PLA y PETG cuando el perfil está afinado. El extrusor directo también facilita TPU. Como ocurre con el resto de Neptune 4 abiertas, que el hotend alcance temperaturas altas no convierte la máquina en una solución ideal para todos los materiales técnicos: ABS, ASA o nylon se benefician de un ambiente térmico que aquí no viene integrado.
La cama segmentada es una idea útil, pero no revolucionaria
Una peculiaridad de la Pro es la cama calentada por zonas: puede calentar una región central para piezas pequeñas en lugar de alimentar siempre toda la superficie. Es una mejora razonable de eficiencia en trabajos pequeños y una diferencia real frente a la Neptune 4 estándar, aunque no cambia por sí sola la calidad de impresión.

Facilidad de uso y ecosistema
La pantalla separada es clara y Klipper abre posibilidades de control y ajuste que atraen a usuarios técnicos. A la vez, esta generación exige más atención al firmware que algunas alternativas actuales. Para quien disfruta afinando perfiles, macros y parámetros, eso puede ser una ventaja; para quien quiere una experiencia totalmente cerrada, es una fricción.
La nivelación combina ajuste de cama y malla automática. Funciona bien cuando la mecánica está correctamente ajustada, pero «auto leveling» no significa que desaparezca la necesidad de establecer un Z-offset correcto.
¿Sigue siendo una buena compra?
Depende mucho del precio. Si aparece claramente rebajada, la Neptune 4 Pro conserva argumentos: volumen estándar, buena refrigeración, extrusión directa y Klipper por poco dinero. Si su precio se acerca al de CoreXY cerradas o modelos más nuevos con calibración más automatizada, su ventaja se reduce.
La recomendamos especialmente a quien quiera aprender y controlar una impresora rápida sin pagar por un ecosistema cerrado. Para principiantes que prioricen simplicidad absoluta, hay opciones actuales que eliminan más pasos de calibración.
